Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 23 octubre 2011


SI TÚ ME DICES VEN LO DEJO TODO…PERO DIME VEN

ALBERT ESPINOSA

 

No dudo que a ti, también, te pasará como nos pasó a muchos. Al leer esta novela te sentirás acogido como un familiar,  te sentirás al abrigo de un largo y cariñoso abrazo. No serás un intruso hurgando en la vida del otro; al contrario, con cada capítulo te aproximarás un poco más al narrador con quien te sentirás cómodo, humano y especial.  Y si le permites y  dejas que te envuelva la magia de su narración, irás al encuentro de los personajes de la historia; ese  contacto dejará marcas de un herrero en tu memoria. Multiplicarán al infinito las aurículas y ventrículos de tu corazón; tal como te pasó, espero, con El Principito.

Disfruté cuando leí este libro y disfruté incluso, más, cuando lo releí. Y hasta ahora me sorprenden las múltiples coincidencias y los pequeños-grandes detalles, y casualidades, que me prepararon para esta experiencia lectora. Esa semana, antes a leerlo, vino a formar parte de mi vida John Singer Sargent y me enteró de su inmenso cariño por Capri. De inmediato, pero vagamente, revisé algunos datos sobre esta isla, lugar dónde este artista había pintado los cuadros de Rosina Ferrara, su modelo preferida, originaria de ese lugar. Esa misma semana comencé a asistir a un ciclo de cine de Sandrine Bonnaire. La primera película fue  Señorita,  “Mademoiselle”.  La estatuilla de un faro resulta ser uno de los hilos conductores en esa película; tiene un rol clave. Causa, de alguna manera, los encuentros de una pareja. Y al final, es el faro el que les orienta, le guía a ella hacia el lugar donde se encuentra el otro. Ese ciclo, además, incluía un documental sobre Sabine, la hermana autista de la actriz. El autismo es una enfermedad que te marca, te hace diferente, único. Con todos esos elementos próximos, a flor de piel, comencé a leer Si tú me dices ven lo dejo todo…Pero dime ven. Y ustedes ya se dieron cuenta de cómo confabuló el Universo a favor de mi lectura. Preparó de antemano mis sentidos, agudizó mi sensibilidad y afinó mi mirada de tal manera que pudiera captar la riqueza que estuviese latente en el texto.

La novela puede ser leída desde dónde estás, desde donde te encuentras; desde tus intereses y bagaje. Su lenguaje es sencillo, ágil. Relata una historia envuelta en conflictos, como es la vida misma; pero, resulta fascinante porque está contada con ingenio, picardía, y tiene un final inesperado. El narrador te involucra en una especie de juego, te muestra las cartas de naipes que le tocaron, pero esconde unas veces el As  y otras el comodín dentro de su manga, y te sorprende.  Como si tuviera una varita mágica, con el poder de retornarte a tu pasado,  hace que logres visualizar la mirada que tenía el niño que habitaba en ti, que has dejado muy atrás. Te deja escuchar aquella voz que alguna vez formaba parte de ti, te pertenecía. Te permite tomar consciencia del valor que tienen las personas con las que te relacionas, porque gracias a ellos eres quién eres. Te abre los ojos y terminas comprendiendo que si no te hubieras topado con dichas perlas, que te tendieron la mano, ayudado, e influido,  serías uno más de la lista de cabrones que circulan por ahí.

Este texto es capaz de arrancarte del lugar de confort donde te encuentras plantado, para arrojarte sobre uno movedizo donde te sacudirán para que despiertes y escuches el grito unánime de las cosas. Al unísono gritan que estás vivo y te proponen que no pases los días como un zombi. Te demostrará que nunca es tarde para soñar, que debes recordar al farol que alumbra y guía la ruta de la vida. Sólo se necesita levantar la mirada y fijarse en él.  A algunos jóvenes enseñará que el bolero existe, y a otros recordará la nostalgia de su ritmo y de los tantos amores que se anudaron con él. Los Panchos estarán más vivos que nunca; pero, si eso no te convence, te acercará la poesía de Amado Nervo, quien es, finalmente,  aquel que pone las últimas palabras al título.

En la novela Si me dices ven lo dejo todo…Pero dime ven está presente el arte, en la superficie y en la profundidad de cada capítulo. Conviven con el texto lamúsica, poesía, cine, danza, teatro, fotografía y hasta el deporte tiene su lugar. Se encuentran dos niveles de lectura. La primera abarca los recuerdos del narrador sobre lo ya vivido. Y la segunda pertenece a su presente; pero, mientras transcurre ese momento va contando las anécdotas de su pasado, sus sensaciones, emociones, sus temores de niño y de adulto. Cómo le afectó en su vida nacer diferente a los demás, y aquellos mecanismos de los que se valió para superar sus complejos. Esboza la personalidad de los seres humanos, especiales, diamantes, que dejaron recuerdos y enseñanzas invalorables en su vida, que le ayudaron, y ayudan, a superar esa condición. Al otro nivel de lectura pertenece su presente;  lo que le está sucediendo en ese momento tanto en su vida privada como en lo profesional.

En la novela Si me dices ven lo dejo todo…Pero dime ven hay un espacio para los sueños. Dani toma la mano del lector y sobre su palma le coloca dos números, infalibles, para ganar en las apuestas de las ruletas de los casinos de Capri.  Son números recibidos en herencia de un personaje, el señor Martín,  quién dedicó su vida a estudiar cómo ganar en los casinos del mundo. Dani, generosamente, lo hace público. No nos queda más, entonces,  que buscar la forma de ir a Capri para probar suerte en la ruleta con el 12, y, el 2l. “No hay nada imposible en este mundo”. De paso, se puede conocer la belleza natural del lugar, los faros, sus ruinas arqueológicas y su gente. Y es casi seguro que ahí estará esperándonos, con su cámara en mano, alguien tan interesante como el señor Martin o George.

 

BOLERO DE LOS PANCHOS

http://www.youtube.com/watch?v=2kLdIO3qxdg&feature=related

 

Si tú me dices ven, lo dejo todo

si tú me dices ven, será todo para ti

mis momentos más ocultos,

también te los daré,

mis secretos que son pocos,

serán tuyos también.

 

Si tú me dices ven, todo cambiará

si tú me dices ven, habrá felicidad,

si tú me dices ven, si tú me dices ven.

 

No detengas el momento por las indecisiones,

para unir alma con alma, corazón con corazón,

reír contigo ante cualquier dolor,

llorar contigo, llorar contigo,

será mi salvación.

 

Pero si tu me dices ven, lo dejo todo,

que no se te haga tarde

y te encuentres en la calle

perdida, sin rumbo y en el lodo

si tú me dices ven, lo dejo todo

EL POEMA DE AMADO NERVO

http://www.youtube.com/watch?v=K89SYk_LkdQ&feature=related

Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo…
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada…
Pero dímelo fuerte, de tal modo

que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.

Si tú me dices «¡ven!», todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo,
difundiéndome ¡Oh Cristo! ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar!

 

Los libros de Luzrosario Aráujo G. los puedes adquirir entrando a estos links:

 

La cama mágica dos

http://www.amazon.com/dp/B01CF47KL0?ref_=pe_2427780_160035660

 

Con licencia de ficción

http://www.amazon.com/dp/B01CB1SMGO?ref_=pe_2427780_160035660

 

La gran simuladora

http://www.amazon.com/dp/B01CLV9SXA?ref_=pe_2427780_160035660

Read Full Post »

EL OTRO GOCE

Crédito de la imagen: Alicia Besada –  http://aliciabesada-pinturas-2010.blogspot.com/

 

Humo

Alejandra Pizarnik

marcos rozados en callado hueso/agitan un cocktail humeante/

miles de calorías desaparecen/ ante la repicante austeridad/

de los humos vistos de atrás/ dos manos de trébol roto/

casi enredan los dientes separados/ y castigan las oscuras encías/

bajo ruidos recibidos al segundo/

los pelos ríen moviendo las huellas de varios marcianos/

cognac bordeaux – amarillento/ rasca retretes sanguíneos/  

tres voces fonean tres besos/ para mí para ti para mí

pescar la calandria eufórica/ en chapas latosas/ascendente faena!

La Poesía es el arte de la seducción, la utilizan todos los encantadores de palabras. Los poetas la dedican a los que desean caer en sus redes; a los que disfrutan rodar encantados en ese vacío que surge a raíz de no poder captar, a cabalidad, el significado de esos versos; de la incapacidad que nace de no saber descubrir los misterios que éstos esconden realmente.  A este grupo pertenece Humo, de Alejandra Pizarnik, sus versos nos envuelven, nos embriagan, nos marean, nos inquietan, nos llevan por el camino de las sombras donde inhalamos gases que terminarán desequilibrándonos. Luego de cada verso se hará necesario detenerse a pensar, a indagar lo que encierran; urgencia requerida ante las múltiples posibilidades de interpretación que brinda cada palabra, por ejemplo, ¿de qué humo se trata? ¿del que desprenden las cosas al quemarse?, ¿del vapor que despide el agua al alcanzar altas temperaturas? O, tal vez, ¿del humo que todos destilamos cuando perdemos una partida?

A la poesía se la siente, se la disfruta. Se introduce en ella no para entenderla sino para sentirla, para perderse; para caer fulminado en su red, embriagado por su magia.  Es una pieza que siempre enmascara algo, no hay que engañarse, es un lugar de malos entendidos. Conocerla no requiere cuidar los pasos que se dan, no se hace necesario caminar atentos, salvo si se quiere descubrir su andamiaje; sólo si se quiere experimentar un nuevo placer, llegar hasta el otro goce; entonces, debes hacerlo con detenimiento; ese es el único camino. Al principio es preferible ir al descuido, deslizándose  libremente por sus pasillos inesperados. Pero, recordando siempre que se disfruta más de sus secretos cuando se llega precavido, con una linterna-lupa en mano que nos guie. La sabiduría de un Tiresias contribuirá a descifrar el monólogo que, para sí mismo, despliega todo artista a la hora de elaborar su poesía.

En Humo la palabra “marco” define un espacio. Aún así, se hace evidente que dicho humo terminará desbordándose; eso, a pesar de lo resistente que pudiese ser el marco que lo contiene. Un lector curioso se preguntará ¿con qué hueso está elaborado ese marco? Humo es un jardín formado de palabras, la pueblan flores de diversos tonos. Bastaría mencionar “rozar”, rica en connotaciones, para darse cuenta del mundo simbólico donde uno se encuentra. “Rozar” lleva a imaginar una multiplicidad de posibilidades: desde un roce simple a otro agresivo, rabioso, persistente; capaz de dejar huellas en cualquier hueso de un marco. Y cuando escuchamos “callado”, el primer impulso lleva a pensar en rugosidad o callosidades.  Pero, se hace también presente el silencio autista, que incluye uno suave, reservado. Algún lector se inclinará por los callos blandos de las fracturas, que termina convirtiéndose en hueso.

Los versos de Humo te desestabilizan, te invitan a danzar al mismo ritmo del que se agita el cocktail humeante, vaporoso de esa poesía. Hasta es posible considerar que los versos “de los humos vistos de atrás” no se trate de otro sino de la arrogancia, aquel que suele hacerse humo en cualquier momento. En toda esta poesía sigue en pie la invitación a continuar jugando, a seguir rebuscando las connotaciones que es capaz de proyectar cada palabra que utiliza la poeta. Pero, en cuanto te prendes de una, “repicante” por ejemplo, la debes leer una y otra vez. Una vez más, con calma, te repites y repreguntas, ¿re-pica?, re-picante ¿se refiere a volver a picar, o, a hacer sonar repetidamente un instrumento? Porque también podría tratarse de lo picante que pudiese estar el cocktail.  Y en este ambiente de humo, de tinieblas, no se nos permite dilucidar, a ciencia cierta, en qué apoyarnos; y de eso se trata, de desestabilizarnos como lectores. No deja nada por dicho.

En Humo, es un hecho, juegan con el lector, de lo contrario resultaría fácil considerar en el verso “dos manos de  trébol roto” si la voz poética habla de una planta herbácea, o de la mano de cartas de una baraja. No queda más que reconocer que en esta poesía ponen a trabajar al lector, se le impone la labor de armar su propia interpretación. Por eso, aprovecho y me pregunto: ¿trébol roto, significa que se está frente a una mano de baraja pobre? Porque al referirse a “roto”, de inmediato uno se remonta a los primeros españoles de la conquista quienes llegaban a  Perú casi desnudos, con ropas raídas; por eso terminaron llamándolos “rotos”; Los chilenos aún siguen llamando “roto” al pobre. Roto significa, también, partido en trozos irregulares, dañado, inservible, que no funciona, desgarrado; y, para algunos, resaca. Pero, “roto”, además, incluye la imagen de puente, de unión,  de algo que puede remendarse. Presenta la posibilidad de tender un puente, para dirigirse hacia lo que ya no marcha, con el fin de ejercer presión y lograr un cambio.

Humo te introduce en el mundo de las palabras; de la lengua, del lenguaje; de la simbología. Te demuestra, también, cuán difícil puede ser mantener comunicación verdadera con el otro. Al leer o escuchar palabras nos podemos enredar de la misma manera que sucede en esta poesía, a pesar de permitir gozar de su propia magia sonora las metáforas son capaces de enredarnos. En una buena poesía las palabras son camaleónicas, tienen capacidad de disfrazarse, poder de emanar vapores de los cuales aparece un encantador que cumple su rol; el mago encanta e hipnotiza. Hace que la palabra “embrujada” se transforme, cambie sus ropajes y sea otra. Con las metáforas te puedes enredar, desenredar, en-redar; o sea, quedar capturado. Y, como “enredar” es también entrelazar de manera desordenada, enmarañar, confundir complicar; es jugar y hacer travesuras, su efecto se refleja en los cabellos, hilos y lanas; provocan dudas porque no se sabe cómo salir bien.

Y así, conmovido y casi sin ropas, “roto” se trascurre dentro del refugio sombrío y resbaladizo de las metáforas. Y, entonces, cuando se escucha un “ruido”, te desequilibras. Ese ruido ¿qué es? ¿Un sonido no deseado que se presenta en un segundo, de tiempo, o, en un segundo plano?, o, ¿sólo es una perturbación en la comunicación? Hay ruidos con colores, remontan al cuerpo y al arte: al cine, literatura, y deporte.  Te recuerdan al cuerpo porque lo relacionas con los besos, abarcan a esos tres de los cuales uno es para ti. Lo saboreas aún en las tinieblas, cuando cantas como una Calandria más.

 

Los libros de Luzrosario Aráujo G. los puedes adquirir entrando a estos links:

 

La cama mágica dos

http://www.amazon.com/dp/B01CF47KL0?ref_=pe_2427780_160035660

 

Con licencia de ficción

http://www.amazon.com/dp/B01CB1SMGO?ref_=pe_2427780_160035660

 

La gran simuladora

http://www.amazon.com/dp/B01CLV9SXA?ref_=pe_2427780_160035660

Read Full Post »

 

 

No querer blancos rodando/ en planta movible.

No querer voces robando/ semillosas arqueadas aéreas.

No querer vivir mil oxígenos/ nimias cruzadas al cielo.

No querer trasladar mi curva/ sin encerar la hoja actual.

No querer vencer al imán/ la alpargata se deshilacha.

No querer tocar abstractos/ llegar a mi último pelo marrón.

No querer vencer colas blandas/ los árboles sitúan las hojas.

No querer traer sin caos/ portátiles vocablos.

Análisis

Abordamos la poesía en busca de una fuente de placer y belleza, para acercarnos a ese otro goce que nos proporcionan las palabras. La poesía implica al cuerpo y sus sentidos, lo involucra; lo lleva a gozar del producto del goce del Otro, del creador; del artista. La poesía nos permite gozar con la mirada, pero es con la voz, que se relaciona con el oír, con el dejarse oír, es que nos perturba y transforma.

Días contra el ensueño se ubica en el  orden del “No quiero saber nada de eso”, versos relacionados con los deseos del cuerpo, y lo que se le impone. Su título, Días contra el ensueño,  como discurso poético vislumbra la existencia de un goce que pervive y que se encuentra encerrado en cada uno de los versos que niegan. Detrás está presente la voz del cuerpo poético, que se deja oír con claridad. Delata a un cuerpo que se encuentra tras el ensueño al que se le debe imponer algunos no, para contrarrestar esa tendencia; evitar su desbordamiento.

Los versos Días contra el ensueño exponen una “falla” en la voz poética que manifiesta “No querer”. Porque ocho versos no son suficientes, no alcanzan a decir todo lo que ese “no querer esconde”. Ese “no querer” ya, de por sí, encierra una dimensión de lo que no puedo decirse. Expresan mucho más de lo que dicen sus palabras, pero, al mismo tiempo, no pueden expresar todo lo que abarca el concepto de “no querer”; hay algo más que se escapa a la voz poética, que queda como resto, de lo no dicho, pero sí intuido.

Días contra el ensueño son versos que evidencian un rodeo porque no hay una clara consistencia entre el verso principal y el subordinado; son inconsistentes, entre ellos no existe un vínculo, aparente, que los una. Pero, el primer verso y el último encierran a los demás, y eso le da un carácter circular a la poesía, de un todo que tiene delimitado sus bordes.

Su espacio es temporal, es del orden de la vida. Todos los versos pasan por el cuerpo vivo, y por el lenguaje. Se percibe las huellas de una sombra que anticipa un estado anímico; la presencia de un cuerpo divido entre lo que quiere hacer y lo que se le imponen que no haga. Torna visible la presencia de un principio, que convive y permanece latente en todos nosotros, que es el principio de satisfacción. Principio que en esta poesía pasa por el sufrimiento, la  destrucción; por la prohibición. Estos versos de Pizarnik  tornan visible el descontento, y la acción que se ejerce sobre el cuerpo-objeto, que tiene sus propios deseos, que preferiría estar, más bien, del lado de los días con el ensueño o, simplemente, estar tras un ensueño.

Bibliografía

Libro 20, Aun, Jacques Lacan

El concepto de vacío en la creación artística, Ronald Portillo

 

Los libros de Luzrosario Aráujo G. los puedes adquirir entrando a estos links:

 

La cama mágica dos

http://www.amazon.com/dp/B01CF47KL0?ref_=pe_2427780_160035660

 

Con licencia de ficción

http://www.amazon.com/dp/B01CB1SMGO?ref_=pe_2427780_160035660

 

La gran simuladora

http://www.amazon.com/dp/B01CLV9SXA?ref_=pe_2427780_160035660

Read Full Post »